Semana Nacional de la Seguridad del Niño Pasajero
(18 al 24 de septiembre de 2011)
Inés es madre de dos niños: Isabel, de nueve meses, y Carlitos, de seis años. Inés maneja todos los días cerca de 40 millas, ida y vuelta, hasta su trabajo en un supermercado junto con su amiga y compañera de trabajo Luisa. De esta manera ahorran tiempo y dinero ya que no tienen que esperar el bus y pueden pagar la gasolina entre las dos.
Luisa, quien también es madre de dos niños, le gusta ir al trabajo con Inés pero está un poco preocupada por los hábitos de precaución de su amiga. A Inés a veces se le olvida abrocharse el cinturón de seguridad, y lleva a su hijo Carlitos de seis años en un asiento elevado (booster seat) en el asiento trasero cuando debería viajar en un asiento instalado hacia adelante. A pesar de que Isabel, la beba de nueve meses, viaja en un asiento instalado hacia atrás, el adecuado para su edad y peso, Luisa está segura de que este asiento y el asiento elevado están instalados incorrectamente.
Luisa no quiere darle órdenes a Inés. Tampoco quiere que su amiga se enoje. Pero sabe que no sería una buena amiga si no le dijera que además de que la ley lo requiere, Inés debe hacer todo lo posible para que sus hijos viajen seguros en todo momento, sin excepciones, Luisa sabe que Inés adora a sus hijos y que haría cualquier cosa para que no corran peligro. También sabe que el cinturón de seguridad puede proteger a Inés en caso de un choque, y que sólo puede proteger a sus hijos si se protege a sí misma.
Luisa le dice a Inés que escuchó que acaban de actualizar y mejorar las reglas para que la gente entienda mejor cómo usar los asientos de seguridad de sus hijos. También le dice que aunque Carlitos tenga seis años, él debería seguir viajando en el asiento instalado hacia adelante, ya que todavía le ajusta bien, al contrario del asiento elevado; sobre todo porque aún está muy pequeño para su edad. Luisa también le dice a Inés que está preocupada porque el asiento de Isabel no está instalado correctamente y menciona un lugar donde inspeccionan asientos sin costo alguno. Incluso se ofrece a acompañar a su amiga a este lugar para ponerse al día respecto a los temas de seguridad. También le recuerda a Inés que la policía la puede parar y multar por conducir sin el cinturón de seguridad en todo viaje y/o por llevar a sus hijos con sistemas de retención incorrectos.
Al principio Inés no sabe cómo responder a lo que Luisa le acaba de decir. Pero pronto se da cuenta que Luisa es una buena amiga que se preocupa por la seguridad de su familia. Se abrocha el cinturón de seguridad, le agradece sus consejos y sin pensarlo dos veces le propone ir esa misma tarde a revisar los asientos de seguridad – después de pasar por su casa para recoger el viejo asiento de Carlitos y antes de recoger a los niños en el colegio.
No todos los conductores son tan afortunados como Inés. Muchos no tienen amistades como Luisa para recordarles que sus hijos deben viajar seguros. Los padres que aseguran a sus hijos en asientos adecuados para su tamaño y edad, de acuerdo a las indicaciones del gobierno, invierten en la seguridad y el bienestar de sus hijos. El uso adecuado de asientos de seguridad en todo momento es una de las mejores decisiones que un padre o una madre puede tomar.
Los asientos de seguridad para niños no sólo salvan vidas inocentes, son la ley. Todos los 50 estados, el Distrito de Columbia y Puerto Rico tienen leyes para la seguridad del niño pasajero que requieren el uso de asientos de seguridad. Los padres que manejan con niños o bebés desprotegidos enfrentan consecuencias no solamente serias, sino también trágicas.
Para obtener más información sobre la Semana de la Seguridad del Niño Pasajero y localizar un lugar de inspección en su localidad, visite: www.nhtsa.gov
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